Comer y dormir en Amarante

18 de enero, 2018 - #Amarante - Comentarios -

Evidentemente en Amarante hay bastantes mas sitios donde dormir y comer, pero yo sólo os puedo hablar de los que conocí.

Me he alojado en el Hostel Des Arts, un bonito hotel que se ubica en un edificio que nació como vivienda de la familia Silva y que mas tarde sus propietarios convirtieron en el Grande Hotel Silva a principios del siglo pasado.

Después de algunos años cerrado, los herederos familiares retoman la apertura de un coqueto hotel en tonos blancos y azules.

Habitación funcional y cómoda (para lo que es: dormir), una cafetería muy agradable para esa charla que tanto nos gusta y un espacio para los desayunos, que entiendo era la cocina de la antigua casa familiar. Un espacio amplio, luminoso y que conserva algunos elementos de la época. La cocina es la representación de lo que era “arriba y abajo” en las casas de familias acomodadas.

Desde luego que lo recomiendo para vuestro alojamiento en Amarante.

En lo que a gastronomía se refiere, que queréis que os cuente si ya sabéis que soy un enamorado de su cocina. La gastronomía de Amarante camina por las carnes como el cabrito, la ternera, los cocidos la feijoada y como no, a pesar de la presencia masiva de carne, el bacalao.

Llegué con el tiempo un poco justo y llovía, no me apetecía ponerme a buscar mucho y, por suerte, al cruzar el puente de San Gonzalo, me encontré con la Tasquinha da Ponte. Establecimiento de comida familiar y bien preparada, comida de siempre que tanto nos gusta. Mi menú fue un Caldo Verde, (en Portugal son unos verdaderos artistas con los caldos y sopas) y un excelente cabrito asado que, si estaba bueno, las patatas de guarnición le hacían una gran compañía. Y hablando de compañía, coincido en el mismo establecimiento con Pilar Santos y Manuel Bustabad (padre), lo que hizo la comida aún mas agradable.

Recomendable con unos precios mas que ajustados.

Ya por la noche y dentro de la programación del fin de semana, nos llevaron a cenar a la Taberna do Coelho, donde nos atendieron de forma estupenda y nos ofrecieron una cena teatralizada simulando a unos turistas de visita por Amarante. De nuevo esa comida casera auténtica y después de esos petiscos tan típicos en el país, el plato fuerte cabrito asado. No me importó volver a tomarlo, pues volvía a estar inmejorable.

 

Capítiulo a parte merece la repostería de la zona, que pasa fundamentalmente por los dulces conventuales. Además de en las Clarisas, este tipo de dulce está presente en todo Amarante y hemos podido visitar la casa mas antigua de Amarante: Confitería da Ponte. Nos han dado la oportunidad de visitar su obrador, ver trabajar las manos maestras de sus operarias y desde luego probarlos. Foguetes, Lerias, Brisas do Támega, Papos de Anxo, Sao Gonçalos. Desde luego son una auténtica delicia.

Únicamente os hablo de estos espacios, pero tenéis mucho en donde elegir en la bonita ciudad de Amarante.

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